FOTOGRAFÍA, IDENTIDAD Y NARRACIÓN SOCIAL

La muestra Infirmes de Berena Álvarez Fernández nos introduce en un tema clásico en el arte y especialmente en la fotografía: el de la identidad. Ya Marcel Duchamp había marcado un antecedente cuando se hizo fotografiar por Man Ray como una dama llamada Rrose Selavy. Hoy, cuestionar la identidad como un desafío a los patrones culturales impuestos, sigue siendo un tema inagotable de reflexión y exploración para muchos de nuestros creadores.

 

En esta ocasión la artista parte de la idea foucaultiana de que todo sujeto es el resultado de una construcción social. Y elige la iconografía del retrato como vehículo para compartir sus reflexiones e invitarnos a cuestionarnos sobre quiénes somos realmente y quiénes nos han dicho que somos.

 

A lo largo de sus fotografías, Berena Álvarez Fernández se pregunta acerca de cómo percibimos las imágenes y de cómo articular el exterior de su existencia con el interior de nuestra percepción. Son imágenes que nos interpelan porque no suceden por fuera de nosotros, sino que nos atraviesan y modifican en todas las posibles formas en las que podemos relacionarnos con ellas. Por eso es relevante, a la hora de pensar la materialidad con la que se presentan las fotografías, tanto algunos de los denominadores comunes que las recorren, como la meditada técnica que la artista utiliza para conseguir ciertos efectos. Entre esos denominadores comunes destacan el punto de vista en picado y la composición con un único retratado en primer plano. Desde esta perspectiva se nos presenta una serie de piezas iguales, similares. Sin embrago, y por otro lado, la ausencia de línea, de definición, de nitidez, el carácter incorpóreo, casi etéreo de las fotografías hace que todas, a su vez,  sean diferentes y únicas.

 

En esta muestra las fotografías no buscan establecer un correlato con un rostro real, no son retratos reales en este sentido. Tampoco buscan un referente exacto, un detrás, un objeto al que representar. Es, más bien, el registro de un movimiento, de un intento por desplazarse de las lógicas que intentan atraparlo. Esa imagen es una nueva realidad que aspira a liberarse aunque solo sea momentáneamente de toda técnica regulatoria, o lo que sería lo mismo, de toda norma o categoría social impuesta. Posicionamiento este que revela una concepción artística emancipadora que enraíza con la línea de pensamiento de Theodor W. Adorno.

 

Es un privilegio para el Instituto Cervantes de Nueva York tener la oportunidad de mostrar el talento de jóvenes artistas que como Berena Álvarez Fernández inician su andadura y tiene la valentía de hacerlo abordando temas de profundo calado,  y todo ello gracias a una de las escuelas de fotografía, el espai d’art fotogràfic de Valencia, que guiada por la visión de Nicolás Llorens, más está apostando por dar a conocer a estos estos jóvenes talentos. Una labor que, sin lugar a dudas, es merecedora del reconocimiento y apoyo de todos.

 

Ana Vázquez Barrado