En una sociedad en la que continuamente se destapan casos de corrupción y abuso de poder, hay una pequeña parte de la población a la que todavía le interesa la política y luchan porque sus peticiones sean escuchadas.

A raíz de las continuadas apariciones en prensa y televisión sobre casos de corrupción y mal uso del dinero de los contribuyentes a lo largo y ancho de la Comunidad Valenciana, me llevó a pensar sobre la pasividad de la sociedad ante estos abusos de poder, en los que ciertamente, ya sea por afinidad política o debido a la arraigada creencia popular, de que ante el poder político nada se puede, ni cambiar nada que ellos no deseen, acaban delegando las responsabilidades en órganos jurídicos que también parecen haber sido alcanzados por esta red de corrupción. La gran mayoría de la población se hace a un lado, no opina, ni protesta, sólo una pequeña cantidad de esta parece darse cuenta de la situación política en la que nos encontramos, son los que se organizan y reivindican un cambio, pero su voz es silenciada, manipulada y criminalizada.

Mi intención es aportar un pequeño grano de arena a la denuncia de la más que de sobra conocida situación que se ha vivido en la política de la Comunidad Valenciana, tratando los casos de corrupción desde un punto de vista satírico, donde quiero reflejar el valor de las personas que sienten este problema como suyo y luchan para mejorar la sociedad.

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