Tino Soriano: «Los fotógrafos jóvenes han tenido que irse porque en España se les hunde»

«La ley y el mercado obligan a personas, que podrían haber sido un Cartier-Bresson, a vender pólizas de seguros», subraya de forma tajante el fotógrafo Tino Soriano. Este profesional de la imagen, premio World Press Photo en 1999, estuvo durante este fin de semana en la ciudad de Valencia realizando el taller “Fotografía de Viaje por National Geographic” en la escuela.

Perteneciente al grupo de docentes-expertos de la National Geographic Society, reconoce que llegó a introducirse al fotoperiodismo de casualidad, después de realizar diferentes tipos de trabajos en fotografía de moda y en vídeo. Lo fundamental para efectuar un trabajo fotográfico es «tener algo que explicar, tener una historia», destaca el experto. Por ello, Soriano necesita situarse próximo de las personas que retrata y de las acciones que capta, tanto física como emocionalmente. «No se puede explicar la historia de alguien a quien no has entrevistado», expone Soriano.

Aunque admite que Internet posibilita descubrir nuevos talentos, Soriano considera que la popularización de la fotografía a través de la red está perjudicando a los precios, sobre todo, en países como España, «donde no hay ninguna ley que esté protegiendo la obra intelectual de una manera eficiente». Esto, según el fotógrafo, ha obligado a muchos jóvenes reporteros a marcharse a otros países, porque «aquí, en lugar de ayudarles, todo está para hundirles». «Antes, nosotros empezábamos y nos iban pagando, quizás poco; pero ahora no existe ningún fotógrafo que pueda competir con Flickr o con la gente que consigue fotografías gratis con cláusulas abusivas», en alusión a algunos concursos de fotografía.

Durante su taller sobre fotografía de viaje que impartió este fin de semana, Tino Soriano transmitió su modo de llevar adelante un proyecto: «no hay que tener prisa. Más vale no tomar una foto, que tomar una foto que no sirva para nada». Además, el fotoperiodista recuerda que «lo que mueve el mundo son las fotografías icono, que llegan al hipotálamo y hacen reaccionar a la gente». Probablemente, por este motivo, Soriano concibe «la fotografía más próxima a la filosofía que a la tecnología».

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